Con una década de experiencia en el sector energético, Rodrigo García, graduado en Ingeniería de los Recursos Energéticos, Combustibles y Explosivos por la UPM, y con másteres en Big Data e IA, forma parte de Optimize Energy. Esta empresa se fundó en 2022 con una misión clara: ayudar a los propietarios de activos renovables a gestionar la energía y el riesgo en mercados cada vez más volátiles. La noticia principal es que Optimize Energy se posiciona como un actor clave para estabilizar los ingresos y maximizar la rentabilidad de los activos renovables en un mercado eléctrico en constante cambio, aprovechando oportunidades en mercados antes infrautilizados.
Desde Optimize Energy, se enfatiza la creciente complejidad del panorama energético. Han observado cómo el volumen de «curtailments» – energía renovable que no puede ser aprovechada – ha crecido sin parar desde 2019, una tendencia que, si bien puede haber un ligero respiro en 2025 para la eólica, es claramente alcista a nivel global debido a la instalación masiva de renovables y una infraestructura de red que no mejora al mismo ritmo. Para mitigar este impacto económico, se proponen soluciones como habilitarse en el SRAP, la hibridación con baterías y la participación en el nuevo mercado de control de tensión. La introducción de los mercados cuarto-horarios ha supuesto un avance clave, según Optimize Energy, al mejorar la eficiencia y la precisión del sistema eléctrico, facilitando una mejor integración de las energías renovables variables y alineando los servicios de ajuste, lo que beneficia directamente a los gestores de activos. Además, destacan que la eólica tiene una posición de ventaja frente a la fotovoltaica en cuanto a ingresos adicionales por servicios de ajuste, habiendo obtenido de media entre un 15-25% extra, frente al 10-15% de la fotovoltaica, en un contexto de progresiva sustitución de la generación síncrona por asíncrona.
El trabajo de Optimize Energy, al optimizar la operación de activos renovables y reducir el desperdicio energético, contribuye directamente al ODS 7 (Energía asequible y no contaminante), al asegurar que la energía verde generada se utilice de la manera más eficiente posible. Al mismo tiempo, su apoyo a la integración de más renovables y a la mejora de la flexibilidad del sistema impacta positivamente en el ODS 13 (Acción por el clima), facilitando la transición energética y la reducción de emisiones de carbono. Cada megavatio-hora de energía renovable que se gestiona y aprovecha eficazmente es un paso más hacia un futuro energético sostenible y más resiliente frente al cambio climático.
En un mundo donde la volatilidad energética es la nueva norma, ¿estamos realmente preparados para exprimir al máximo el potencial de nuestras fuentes renovables o nos limitaremos a ser meros espectadores de su desperdicio? La tecnología y la especialización en la gestión de estos activos no solo son una ventaja, sino una necesidad imperante para construir el futuro energético que deseamos.
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