En un contexto global en el que la inteligencia artificial redefine la competitividad industrial, el sector eólico español da un paso estratégico con la creación del Laboratorio de Inteligencia Artificial Eólico, una iniciativa conjunta de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) y el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC). El objetivo es claro: identificar casos de uso reales, analizar oportunidades de alto impacto y acelerar la aplicación práctica de la IA en las energías renovables.

La puesta en marcha del laboratorio responde a una necesidad creciente del sector: convertir el potencial tecnológico en ventajas operativas tangibles. Según destaca Juan Virgilio Márquez, director general de AEE, la integración de la IA en la tecnología eólica ya es una realidad a lo largo de la cadena de valor, pero el salto que se avecina será aún más ambicioso. En un escenario marcado por la hibridación, la digitalización y la gestión avanzada de activos, la eólica se consolida como tecnología tractora y base de futuras instalaciones renovables híbridas y gestionables.

José Manuel Melendi, responsable de Innovación, Normalización y Proyectos de AEE, subraya que el enfoque del laboratorio va más allá del debate tecnológico. Se trata de entender qué problemas concretos puede resolver la IA y qué capacidades necesitan las empresas para integrarla con éxito en sus procesos.

Un momento decisivo para la IA en renovables

El laboratorio nace en un momento clave para transformar el potencial de la IA en ventajas competitivas reales. Entre sus metas destacan acelerar la incorporación de la inteligencia artificial al sector, mejorar la predicción y la modelización, optimizar el ciclo de vida de los activos y reducir costes mediante la anticipación de incidencias y la mejora en la toma de decisiones.

La IA ya actúa como palanca de transformación en la industria energética, especialmente en ámbitos como el mantenimiento predictivo, la gestión de datos operativos y la optimización en mercados eléctricos. En este sentido, el IIC aporta más de 35 años de experiencia en investigación aplicada, con desarrollos en plataformas, modelos de lenguaje, machine learning y gobernanza tecnológica orientados a trasladar los avances científicos a la industria real.

El contexto internacional refuerza esta apuesta. España ocupa el séptimo puesto mundial en desarrollo de inteligencia artificial, según el informe elaborado por la Universidad de Stanford, que evalúa 42 indicadores relacionados con investigación, inversión, talento y capacidad institucional. Este posicionamiento ofrece una base sólida para que el sector eólico lidere la aplicación industrial de estas tecnologías.

Un mapa sectorial como primer gran hito

Como primer gran entregable, el laboratorio elaborará un mapa sectorial de casos de uso de IA en el sector eólico, cuya publicación está prevista en 2027. Este documento permitirá ordenar y priorizar oportunidades en áreas como operación y mantenimiento, recurso eólico, modelización meteorológica, predicción de producción, mercados eléctricos, gestión de activos, regulación, recursos humanos y procesos internos.

La dimensión colaborativa del laboratorio permitirá abordar retos compartidos como la calidad y disponibilidad del dato, la integración con sistemas existentes, la madurez de las soluciones tecnológicas, la gobernanza de la IA y el cumplimiento normativo. Para Álvaro Romero, director técnico del área de energía del IIC, la iniciativa contribuirá a impulsar un modelo energético más eficiente, predictivo y sostenible, donde la automatización y el análisis avanzado de datos faciliten respuestas más ágiles ante los desafíos de la transición energética.

AEE, que representa a más de 350 empresas y a un sector que emplea a más de 37.000 profesionales en España, refuerza así su papel como dinamizador de una industria que ya cubre el 24 por ciento de la demanda eléctrica nacional y representa el 24 por ciento de la potencia instalada del mix energético.

Impacto en la transición energética

La creación del Laboratorio de Inteligencia Artificial Eólico se alinea directamente con el ODS 7, Energía asequible y no contaminante, al impulsar una generación renovable más eficiente y gestionable, y con el ODS 13, Acción por el clima, al optimizar recursos y reducir emisiones asociadas a ineficiencias operativas. Si la IA permite anticipar fallos, mejorar la predicción de producción o ajustar la operación en mercados eléctricos, el impacto agregado puede equivaler a aumentar la capacidad instalada sin necesidad de nuevos aerogeneradores, simplemente exprimiendo mejor los activos existentes.

En un sector donde cada punto porcentual de mejora en disponibilidad o rendimiento se traduce en millones de euros y toneladas de CO₂ evitadas, la inteligencia artificial deja de ser una promesa para convertirse en una herramienta estratégica.

El desafío ahora no es si la IA transformará la energía eólica, sino qué empresas sabrán integrarla antes y mejor. Iniciativas como este laboratorio marcan el inicio de una nueva etapa en la que la competitividad no dependerá solo de la potencia instalada, sino de la inteligencia aplicada a cada dato, cada turbina y cada decisión.

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